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La innovación tecnológica, los nuevos materiales y las nuevas Normativas de fabricación hacen que conceptos como ergonomía, comodidad y confort estén dentro de los mismos niveles que los requisitos más severos de solidez, seguridad y durabilidad.
LOS ELEMENTOS BÁSICOS DE PROTECCIÓN
La diferencia estructural entre el calzado de seguridad y el calzado de vestir se debe a la incorporación de varios elementos adicionales dentro de su estructura para dar al calzado las características de protección adecuadas. Estos elementos activos de protección básica son, fundamentalmente, el tope de acero o de materiales plásticos y la plantilla de acero.
TOPE DE ACERO o de PLÁSTICO : Se coloca en la puntera de calzado entre la piel exterior y el forro interior que está en contacto con el pie. Una pieza acolchada recubre su frente para evitar que se produzcan lesiones por rozamiento en el pie. El tope protege la puntera del pie contra impactos debidos a caídas de objetos o choques y contra compresiones por aplastamiento.
PLANTILLA DE ACERO : Va colocada en el interior del piso del calzado entre la palmilla que está en contacto con el pie y la suela que está en contacto con el suelo. La plantilla de acero protege al pie contra cualquier elemento externo punzante que pueda perforar la suela, como clavos, astillas, virutas de metal, etc.
Tanto el tope como la plantilla, deben estar colocados formando parte de la estructura del calzado de forma permanente y no podrán retirarse del mismo sin destruirlo.
Las características de protección que pueden ofrecer los calzados de seguridad no se limitan solo a estos dos elementos. Las pieles, forros, lengüetas, palmillas, suelas, etc. con los cuales están fabricados, también deben cumplir gran cantidad ensayos diferentes como son: resistencia a la tracción, abrasión, desgarro, pH, resistencia a los hidrocarburos, permeabilidad al vapor de agua, resistencia al resbalamiento, al calor por contacto, al frío, etc., etc.
Todas estas características físicas son comprobadas, en Laboratorios Europeos Nominados, para la obtención del Certificado CE de Tipo de cada modelo. Todo los calzados de seguridad comercializados dentro de la Unión Europea estarán Certificados CE según la familia de Normas EN-344, EN-345, EN-346 y EN-347.
¿CUÁNDO DEBE UTILIZARSE UN CALZADO DE SEGURIDAD?
Debido a sus características de protección, un calzado de seguridad se deberá utilizar en los lugares de trabajo en los existan riesgos tales como: caídas de objetos o aplastamientos de la puntera del pie, caída e impacto sobre el talón del pie, caídas por resbalón, caminar sobre objetos puntiagudos o cortantes, trabajos con corriente eléctrica, trabajos en ambientes tanto de calor como de frío considerables, ataques de agentes químicos, polvo, grasas o líquidos agresivos, etc.
Las actividades o sectores que pueden requerir el uso de estos EPI pueden ser: trabajos de obra gruesa, ingeniería civil y construcción de carreteras, trabajos en andamios, obras de demolición, obras de construcción de hormigón y elementos prefabricados que incluyan encofrado o desencofrado, obras de techado, trabajos en puentes metálicos, postes, torres, ascensores, altos hornos, acerías, laminadores, grandes contenedores, canalizaciones, grúas, calderas y centrales eléctricas, instalaciones de calefacción o ventilación, estructuras metálicas, fábricas metalúrgicas, prensas, canteras, escombreras, transformados de piedras, vidrio, moldes cerámicos, transportes, almacenamientos y etc., etc.
No todos los calzados de seguridad han sido diseñados y certificados para cubrir todos los riegos a la vez. Cada calzado protege solo los riesgos especificados en él mediante los símbolos de Marcado CE, como hemos visto anteriormente. El usuario deberá conocer el significado de dichos símbolos para saber de qué riesgos le protege dicho calzado. Estos datos los podrá encontrar en el Folleto Informativo.
Por lo tanto, no se trata tan solo de concienciarnos del uso del calzado de seguridad sino también de efectuar la elección correcta de los mismos para cubrir los riesgos específicos de cada puesto de trabajo.
LOS LUGARES DE TRABAJO
Para prevenir los accidentes en los lugares de trabajo debemos de pensar con la cabeza y anticiparnos a las situaciones de peligro. Ante situaciones de riesgo hay que estar siempre alerta ya que los accidentes se producen siempre por confianzas, despistes o bajadas de guardia en trabajos realizados de forma rutinaria por personal con larga experiencia en los mismos.
Los lugares de trabajo deben estar siempre limpios y ordenados. Retirar del suelo todos los posibles materiales punzantes que puedan producir cortes en los pies, proteger todos los cables eléctricos de fácil acceso que estén mal aislados, colocar correctamente los materiales y herramientas en las estanterías para evitar caídas, limpiar los suelos de toda
sustancia que pueda provocar deslizamientos, dejar vías de paso libres de objetos o mercancías, etc., etc.
El calzado de seguridad será siempre el último eslabón de la cadena de la seguridad. Primero debemos identificar el riesgo, después eliminarlo o minimizarlo al máximo y por último usar los EPI de protección.
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